Hasta siempre, David Luengo Pérez
Jueves 23 de Febrero de 2012 13:23

Nos reúne hoy la tristeza de tener que despedir a nuestro AMIGO Y COMPAÑERO DAVID. La verdad es que no quisiéramos tener que separarnos de él y por eso este adiós es triste y doloroso.
Sin duda estos son los ratos más amargos que soportamos en la vida: Nos sentimos incapaces de hacer nada por nuestro AMIGO.
Sin embargo, AQUÍ ESTAMOS, EN SU COLEGIO.
Queda en nosotros la esperanza que nos hace creer por encima de todo en la fuerza del amor. Una esperanza que nos asegura que todo aquello que es amor, bondad, servicio, comprensión, por pequeño que sea, no se pierde; no se puede perder para siempre, porque Dios no quiere que se pierda.
Y todos hemos hecho algo bueno en la vida. Todos hemos amado, hemos ayudado, hemos perdonado más de una vez. Hemos procurado poner un poco más de amor en el mundo, hemos intentado servir y ayudar a nuestro alrededor.
Y de esto es un fiel ejemplo nuestro compañero DAVID
Esta es la esperanza y el consuelo que nos da la fe en estos momentos. Dios no puede abandonar para siempre a quienes han amado y han sufrido, han servido y han vivido abiertos a los demás.
Eso no puede morir. No puede perderse. Eso es la llave que nos abre las puertas del cielo.
Es la garantía de nuestra resurrección. Ello ha dado sentido y calidad a nuestra vida humana.
HASTA SIEMPRE, DAVID


