"Los retos actuales de la Educación y el Proyecto Educativo Luther King" - Dª Begoña Otero Puertas
Fragmento de la intervención:
Fuimos la generación de la "espera"; nos pasamos nuestra
infancia y juventud esperando
Teníamos que esperar "dos horas de digestión" para no morirnos en el agua
Nos dejaban en ayunas toda la mañana del domingo, esperando, hasta la hora de la comunión.
¿Recuerdan la frase: “ Cuando seas padre…”
Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos
Los que podían, viajaban en 600, sin cinturones de seguridad y sin airbag, y se hacían viajes de 10-12 h. con cinco personas en el 600 y no pasaba nada.
Montábamos en bicicleta sin casco.
No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
Los columpios eran de metal y con esquinas en pico.
Jugábamos a ver quien era el más animal. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle.
Nadie podía localizarnos. No había móviles.
Ligábamos con las chicas persiguiéndolas, incordiándolas, no en un chat diciendo tonterías.
Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a la pelota, a las chapas, a coger, al rescate, a la taba..., en fin, tecnología punta.
En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos y los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción.
Tuvimos peleas y discutíamos unos con otros y aprendimos a superarlo.
Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso ... ¡Qué horror, no inventaban exámenes extra!


